17 sept. 2013

Comprando artesanía

Desde que empecé a hacer ganchillo, hace poco más de un año, he ido conociendo a gente que intenta rentabilizar su pasión por las lanas vendiendo sus diseños y sus prendas (Abejitas; Desmadejada, quien organizó un Mistery CAL que yo aún no he terminado pero que nos trajo a todas de cabeza mientras se iban desvelando unas pistas que no imaginábamos cómo encajarían; o Tejelandia). De hecho, apenas había acabado mi primer amigurumi cuando asistí a Emérita Ludica, en Mérida (mi gran pena es que este año no podré asistir) y me puse a charlar con una mujer que vendía bolsos de trapillo y cositas de fieltro: durante una hora, yo le enseñé las fotos de mis muñequitos y ella me estuvo contando sus aventuras para descifrar patrones en otros idiomas y lo que costaba cuadrar el material y las horas de trabajo para poder vender sus productos a un precio que tampoco pudiera parecer excesivo al comprador pero que compensase la inversión, sobre todo, de tiempo. Como yo soy una tejedora muy lenta y además odio unir las piezas de los amigurumi una vez que los he terminado, dudo mucho que jamás me decida a vender nada de lo que haga, pero sí que soy un poco más consciente de lo que hay detrás de la mercancía en los mercadillos artesanales a los que asisto.

¿Que a qué viene este rollo? A que este domingo estuve en el Zoco del Parque de María Luisa, me paré a admirar el trabajo de Lamaricosi y me compré este maravilloso marcapáginas por seis euros:


Nos paramos a mirar lo que tenía en exposición y estábamos comentando que era meritorio que todo estuviera cosido, porque en otros muchos sitios esa clase de artesanía con fieltro está pegada y te lo venden a precios muy similiares, cuando ni de cerca tiene el mismo trabajo dar puntadas que extender pegamento. La chica nos oyó y empezó a contarnos que, como el fieltro es lavable, prefería asegurar las piezas cosiéndolas, no fuera que se pudiera perder alguna al despegarse en la lavadora. Y como a mí me gusta el trabajo bien hecho y el diseño del marcapáginas me ha encantado, pues aquí os dejo constancia, porque la buena publicidad siempre viene para el negocio.

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