8 oct 2013

¿Queréis hacer ganchillo para una artista prestigiosa?

Esta noticia lleva circulando un par de días y no os pillará de nuevas, pero no ha sido hasta hoy que he podido sentarme con tranquilidad para leerla: la artista de origen polaco y residente en Nueva York Olek tejerá una segunda piel para la estatua de San Fernando en la primera de las tres acciones callejeras que tiene previstas en Sevilla. Para colaborar, hay que escribir a info[arroba]delimbo.com, la dirección de correo de la galería que ha traído a Sevilla a esta tejedora o llamar al número de teléfono que facilitan en su página de Facebook.

Pienso que debe ser maravilloso colaborar en algo reconocido como una obra de arte, aunque el arte contemporáneo sea una cosa que queda lejos de mi entendimiento, pero tengo tantas cosas entre manos, tal falta de tiempo, que no sé si es buena idea ofrecerme para una tarea que no creo que pueda atender debidamente.

5 oct 2013

Patrones insólitos (IV): huevos fritos con bacon

No sé cómo se llaman esas piezas de tejido que sirven para coger las ollas calientes sin quemarse, ya que no soy muy ducha en las labores culinarias, pero hay que reconocer que una como ésta motivaría: es una sartén con huevos fritos y bacon:


El patrón es de pago y la diseñadora se muestra muy celosa de su copyright...

3 oct 2013

Patrones insólitos (III): pipí y popó

Mirando patrones, esta vez en un foro de amigurumis, me encontré con esto:
Aclarar que la imagen es propiedad de su autora, que no veáis cómo se las gasta con los derechos de su obra...
Pues sí, tal y como los veis, son una gota de orina y un mojón. Cuando la autora cuida tan celosamente que nadie infrinja sus derechos de propiedad intelectual y exige que no se compartan las fotos sin citar la fuente, habré de suponer que es toda una fuente de ingresos. Lo cierto es que resulta divertido por lo chocante, pero no creo que le dedicase mucho tiempo a tejer una cosa como ésta, mucho menos dinero en comprar el patrón.

28 sept 2013

Patrones insólitos (II): un cono de tráfico

Cuando alguien se decide a tejer algo y a vender el patrón, es de suponer que piensa que es algo que los demás pueden necesitar y que pagarían por ello. Para ser sincera, aunque me encantan los amigurumis y me río mucho con los diseños escatológicos, ¿quién puede querer un cono de tráfico?:


Hay muchos patrones de coches, ambulancias y aviones, así que tal vez pueda ser útil para montar un Scalextrix de ganchillo...

21 sept 2013

Patrones insólitos (I): la reproducción

Tengo configurado el buscador de patrones de Ravelry para que me busque diseños de ganchillo y todas las noches entro y pincho en View all recently added patterns by category... para ver qué ha inventado la gente. Y es así como encuentro cosas como una placenta de ganchillo.
O este útero:

Por cosas como éstas he llegado a la conclusión de que si no puede hacerse en ganchillo, es que no existe.

18 sept 2013

Caballito. O burro, no lo tengo muy claro

Si sois tan amables, pinchad en este enlace, que os llevará al patrón de un hermoso caballito de crochet. Mirad las fotos que lo ilustran y confesad que es imposible resistirse, que queréis uno y que lo queréis ya, con sus ojitos azules y sus crines rizadas...

¿Ya lo habéis visto? Pues ahora, el horror:


¿Qué tipo de holocausto nuclear ha propiciado la mutación del diseño adorable de Fany Crochet en esta cosa? Un cúmulo de despropósitos por mi parte: el primero y más obvio, es que no me gustan los ojos de seguridad porque hay que colocarlos antes de cerrar la pieza y en algunos patrones no se especifica en qué vuelta van, así que ni siquiera he llegado a comprarlos y mi versión de este patrón tiene por tanto ojos de ganchillo. Hice un anillo mágico de seis puntos y en la segunda vuelta un aumento en cada punto (doce puntos en total) y allá que quedaron esos ojos negros, ciegos, que dan susto.

En segundo lugar, las orejas. Se me ocurrió que los caballos no tiene orejas redonditas, sino estilizadas, así que se me ocurrió tejerlas del siguiente modo:

Orejas (x2)
Vuelta 1: anillo mágico de 6 puntos (6).
Vuelta 2: un aumento, un punto. Repetir hasta acabar la vuelta (9).
Vuelta 3: un aumento, dos puntos. Repetir hasta acabar la vuelta (12).
Vuelta 4: un aumento, un punto. Repetir hasta acabar la vuelta (18).
Vueltas 5-7: un punto bajo sobre cada punto bajo de la vuelta anterior (18).
Vuelta 8: una disminución, un punto bajo. Repetir hasta acabar la vuelta (12).
Vuelta 9: un punto sobre cada punto de la vuelta anterior (12).
El resultado fueron unas orejas alargadas y, como yo aprieto mucho el punto, bien tiesas.

Por último, ¡mi versión del caballo es calva! Quería regalarle el amigurumi a una amiga que vive en Barcelona y a quien iba a ver al día siguiente en una visita relámpago, así que no tuve tiempo de tejerle las crines ni de ponerle cola.

Otra adición mía fueron los adornos en el bocado, donde se unen la riendas, (un anillo mágico de seis puntos y un aumento sobre cada punto en la segunda vuelta, igual que los ojos) y la silla de montar. Para la silla de montar utilicé este diagrama, que sirve para hacer la base de un bolso de la web Lanasyovillos. La diferencia es que yo utilicé punto doble (o punto alto, o vareta) y sólo hice tres vueltas. La cincha no es más que una tira de punto alto que rodea la barriga del caballo.

A pesar de todo, mi amiga me mandó fotos de su hijo jugando con este monstruito y sólo por eso ya no parece tan feo.

17 sept 2013

Comprando artesanía

Desde que empecé a hacer ganchillo, hace poco más de un año, he ido conociendo a gente que intenta rentabilizar su pasión por las lanas vendiendo sus diseños y sus prendas (Abejitas; Desmadejada, quien organizó un Mistery CAL que yo aún no he terminado pero que nos trajo a todas de cabeza mientras se iban desvelando unas pistas que no imaginábamos cómo encajarían; o Tejelandia). De hecho, apenas había acabado mi primer amigurumi cuando asistí a Emérita Ludica, en Mérida (mi gran pena es que este año no podré asistir) y me puse a charlar con una mujer que vendía bolsos de trapillo y cositas de fieltro: durante una hora, yo le enseñé las fotos de mis muñequitos y ella me estuvo contando sus aventuras para descifrar patrones en otros idiomas y lo que costaba cuadrar el material y las horas de trabajo para poder vender sus productos a un precio que tampoco pudiera parecer excesivo al comprador pero que compensase la inversión, sobre todo, de tiempo. Como yo soy una tejedora muy lenta y además odio unir las piezas de los amigurumi una vez que los he terminado, dudo mucho que jamás me decida a vender nada de lo que haga, pero sí que soy un poco más consciente de lo que hay detrás de la mercancía en los mercadillos artesanales a los que asisto.

¿Que a qué viene este rollo? A que este domingo estuve en el Zoco del Parque de María Luisa, me paré a admirar el trabajo de Lamaricosi y me compré este maravilloso marcapáginas por seis euros:


Nos paramos a mirar lo que tenía en exposición y estábamos comentando que era meritorio que todo estuviera cosido, porque en otros muchos sitios esa clase de artesanía con fieltro está pegada y te lo venden a precios muy similiares, cuando ni de cerca tiene el mismo trabajo dar puntadas que extender pegamento. La chica nos oyó y empezó a contarnos que, como el fieltro es lavable, prefería asegurar las piezas cosiéndolas, no fuera que se pudiera perder alguna al despegarse en la lavadora. Y como a mí me gusta el trabajo bien hecho y el diseño del marcapáginas me ha encantado, pues aquí os dejo constancia, porque la buena publicidad siempre viene para el negocio.