23 jul. 2018

Falda Rosalina

Empecé haciendo amigurumi como una posesa, pero poco a poco me he ido aventurando con cosas más grandes (si tenéis curiosidad, muchos de mis proyectos están en Ravelry y podéis acceder pinchando aquí, si es que he puesto bien el enlace) y la última ha sido la falda Rosalina, de Drops Design. El patrón está traducido al castellano y, aunque hay quien se queja un poco de que esos patrones no son todo lo claros que debieran, creo que puede seguirse con bastante facilidad. Confieso que yo he sido un tanto creativa a la hora de finalizar las vueltas cuando se trabajaba girando la labor y bastante fullera al empezar la siguiente vuelta trabajando en redondo, cosa que se nota en la prenda terminada si se mira con detenimiento. También es cierto que he cosido los botones torcidos...



En cuanto al material, he utilizado una aguja de 5 mm, tres madejas y media de Andalucía, de Lanas Urbano (este amarillo es la referencia 141) y un paquete de botones que compré en un chino del que no puedo dar más detalles. Tampoco puedo describir el proceso de ponerle un forro para que no se deforme demasiado con el uso, porque de eso se va a encargar mi madre :P

16 jul. 2018

Chal Klaziena

Bueno... Hace cuatro años que no escribo en este blog y, existiendo redes sociales como Twitter (éste es mi perfil) e Instagram (acabo de empezar con él, pero podéis verlo aquí) tampoco sé si tiene mucho sentido que lo retome a estas alturas, pero qué le vamos a hacer: se explaya una mucho más a gusto frente a un teclado que en una aplicación. No me gusta demasiado escribir en el móvil. ¡Se me cuelan muchas más faltas e incoherencias en el teclado predictivo que cuando uso todos mis dedos! Así que creo que ha llegado el momento de retomar el hábito de aburrir a la gente con mis historias.

El patrón se puede descargar de forma gratuita en Ravelry, concretamente aquí, y es cierto que está en inglés, pero abundan los diagramas y por tanto puede tejerse sin necesidad de traducción al castellano. He usado una madeja de Perlé Caricias de color crema, dos de color fucsia y alrededor de media de color morado. Siento no poder dar las referencias de los colores, pero es que no me preocupé demasiado de guardar las etiquetas. ¡No tenía previsto volver a escribir sobre mis labores! Y tras seguir los diagramas, haciendo repeticiones hasta que consideré que era lo bastante grande, quedó esto:


La pega es que tengo que esperar a que los perros no estén en casa para poder bloquear, así que transcurrió un largo mes hasta que pude ponerme a ello:


Cuando al fin se secó y pude quitarle los alfileres, quedó así:


¡La putada es que la destinataria dice que no le gusta el color crema! No obstante, creo que no me costará mucho encontrar quien lo adopte, el diseño me parece muy original y muy bonito. Además, tiene suficientes vueltas distintas para resultar muy entretenido de tejer. ¡Todo son ventajas!


4 may. 2014

Conejito (III): Quasimodito, el conejo torcido

Como ya comenté cuando subí las fotos de la foquita tejida a partir del patrón de Tejiendo Perú, para tejer los brazos de cierto conejito mago tuve que comprar una madeja de cien gramos de lana blanca que me sobró casi entera. Puesto que no tengo demasiada imaginación para pensar en cosas blancas, tejí la foca y, con la lana que sobró, sólo pude pensar en otro conejo: el elegido fue éste, un diseño de Adorable Kawaii. Aunque no os llevéis bien con el inglés, el pdf del patrón tiene abundantes fotos sobre cómo hacer el anillo mágico, cómo bordar la nariz y cómo unir las piezas, así que es interesante echarle un vistazo.

Si miráis la foto que ilustra el patrón, veréis que tiene poco que ver con esto:




Las diferencias entre el patrón original y mi resultado se deben, principalmente, a que el cuerpo del original está tejido como un granny square (me pareció que se vería el relleno entre los huecos, cosa horrorosa a mis ojos), y a que estaba tejiendo con la lana que me había sobrado, así que no sabía cuánto me cundiría. Por tanto, opté por hacerle "una camiseta" al conejo con lana de otro color que también me sobraba.

Y contado todo esto, vamos al lío, no sin antes aclarar que yo me limito a traducir, porque el patrón es obra original de Adorable Kawaii y que por tanto todo el crédito es suyo:

Cabeza
1. Tejer un anillo mágico con seis puntos (6).
2. Un aumento en cada punto de la vuelta anterior (12).
3. Un aumento en el primer punto de la vuelta anterior, un punto bajo. Repetir esta secuencia hasta el final de la vuelta. (18)
4. Un aumento, dos puntos bajos. Repetir hasta el final de la vuelta (24).
5. Un aumento, tres puntos bajos. Repetir hasta el final de la vuelta (30).
6. Un aumento, cuatro puntos bajos. Repetir hasta el final de la vuelta (36).
7-10. Un punto bajo en cada punto de la vuelta anterior (cuatro vueltas de 36 puntos cada una).
El patrón indica que se pongan los ojos de seguridad en la última vuelta (entra las vueltas nueve y diez), separados por diez puntos. Yo nunca uso ojos de seguridad, así que cosí dos puntadas cutres cuando ya tenía el conejo terminado (así le quedó la cara, al pobre).
11. Una disminución, cuatro puntos bajos. Repetir hasta el final de la vuelta (30).
12. Una disminución, tres puntos bajos. Repetir hasta el final de la vuelta (24).
Comenzar a rellenar la cabeza.
13: Una disminución, dos puntos bajos. Repetir hasta el final de la vuelta (18).
14: Una disminución, un punto bajo. Repetir hasta el final de la vuelta (12).
Aquí, el patrón original indica que se cierre el tejido y se deje una hebra muy larga. Con una aguja, se pasa la lana por la hebra delantera de cada punto y se tira con firmeza para cerrar la abertura. Yo confieso que hice una vuelta de disiminuciones para cerrar la cabeza con seis puntos.

Morro
1. Anillo mágico de seis puntos (6).
2. Un aumento en cada punto de la vuelta anterior (12).
3. Un punto en cada punto de la vuelta anterior (12).
Cerrar el tejido con un punto deslizado y dejar hebra suficiente para coser el morro a la cabeza. Antes de unirlo, hay que bordarle la nariz y la boca y rellenarlo.

Nariz
Si no os quedan claras las instrucciones, podéis mirar el pdf del patrón, que está ilustrado con numerosas fotos del proceso. Yo utilicé hilo negro y lo hice un poco a mi aire, de ahí que el pobrecito mío no quedase muy airoso. Sigamos con el patrón:
Con hilo rosa, dar dos puntadas que delimiten la nariz en el morro. Empezar desde la parte de abajo e ir dando puntadas para ir conformando el triángulo de la nariz. Tras esto, dar dos o tres puntadas de lado a lado, en la parte de arriba, para definir el triángulo. Por último, dar una puntada corta, horizontal, de lado a lado, en la parte de abajo, donde empezamos a coser la nariz, para darle un aspecto más rectangular.

Boca
Con hilo negro, coser una pequeña línea vertical desde el mismo punto central donde comenzamos a coser la nariz. Como os decía, el pdf del patrón ilustra este proceso muy bien.
A continuación, coser el morro en la cabeza, centrado entre los ojos. (Otro paso que me salté: yo tejo primero todas las piezas y, cuando ya he terminado, las uno y coso los detalles de la cara. Así quedó, el pobre animalito...).

Orejas (tejer dos)
1. Anillo mágico de ocho puntos (8).
2. Un aumento, tres puntos. Repetir hasta el final de la vuelta (10).
3-8: Un punto en cada punto de la vuelta anterior (6 vueltas de 10 puntos cada una).
No se rellena. Se cierra el tejido y se deja una hebra larga, para coser las orejas a la cabeza: para eso, se da un pellizco en la base de las orejas y se cose en la cuarta vuelta de la cabeza, a dos o tres puntos de los ojos.

Cuerpo

Con lana verde claro:
1.En un anillo mágico: dos cadenetas (cuenta como el primer punto medio alto), dos puntos medio altos, una cadeneta. A continuación, se repite tres veces la secuencia de tres puntos medio altos y una cadeneta y se cierra la vuelta con un punto deslizado sobre las dos cadenetas iniciales. Deben quedar cuatro grupos de puntos medio altos. Se corta la hebra.
Con lana marrón, como el resto de piezas del conejito:
2. Introduciendo el ganchillo en uno de los espacios creados por las cadenetas, se tejen dos cadenetas (cuentan como el primer punto), dos puntos medio altos, una cadeneta, tres puntos medio altos y una cadeneta, todo en el mismo espacio. Así quedan dos grupos de tres puntos medio altos en el hueco, formando un ángulo entre sí. Repetir el grupo de tres puntos medios, una cadeneta, tres puntos medios y una cadeneta en cada hueco, y cerrar la vuelta con un punto deslizado. Quedan ocho grupos de puntos medio altos en total, agrupados de dos en dos en cada hueco de la vuelta anterior.
Con lana rosa:
3. Introducir el ganchillo entre dos de los grupitos de puntos medio altos y tejer dos cadenetas (cuentan como primer punto), dos puntos medio altos y una cadeneta. Repetir en cada hueco entre grupos de puntos (en las cadenetas de la vuelta anterior) la secuencia de tres puntos medio altos y una cadeneta. Al cerrar la vuelta con un punto deslizado y cortar la hebra, deben quedar ocho grupos de puntos medio altos.
Con lana marrón:
4. Se inserta el ganchillo en cualquier espacio dejado por la cadeneta de la vuelta inmediatamente anterior y se repite la vuelta 3. Deben quedar ocho grupos de puntos medio altos.
Con lana verde claro:
5. Se repite la vuelta 3.
Con lana marrón:
6. Se repite la vuelta 3.
Con lana rosa:
7. Se introduce el ganchillo en cualquier espacio formado por la cadeneta y se tejen dos cadenetas, que cuentan como el primer punto, y se teje un punto medio alto. En cada espacio se tejen dos puntos medio altos, de modo que al cerrar la vuelta con punto deslizado queden 16 puntos medio altos.
Con lana marrón:
8. Enganchando la aguja en cualquier punto, se hace una cadeneta, que cuenta como primer punto, y se teje en punto bajo sobre todos los puntos de la vuelta anterior. Al cerrar con punto deslizado sobre el primer punto, nos quedan 16 puntos bajos en total. Cortamos la hebra tras haber dejado un largo suficiente como para coserla a la cabeza.
Yo tejí el cuerpo de forma diferente, como se aprecia en las fotos. Utilicé el mismo patrón que para la cabeza, pero a partir de la fila 10 intercalaba una fila de un punto sobre cada punto de la vuelta anterior entre las vueltas de las disminuciones. Cuando se me acabó la lana blanca, inserté la lana de color. Por eso el cuerpo de Quasimodito es sólido en lugar de presentar el diseño de un granny square, como propone el original.

Brazos (tejer dos)
1. Anillo mágico de seis puntos (6).
2. Un aumento, un punto. Repetir esta secuencia hasta el final de la vuelta (8).
3-7: Un punto sobre cada punto de la vuelta anterior (5 vueltas de 8 puntos cada una).
Rellenar sólo hasta la mitad (en mi caso, aprieto tanto el punto y la lana era tan gorda que no podía rellenar y aún así el bracito queda tieso) y dejar una hebra larga para coserlo al cuerpo.

Piernas (tejer dos)
1. Anillo mágico de ocho puntos (8).
2-4. Un punto sobre cada punto de la vuelta anterior (3 vueltas de 8 puntos cada una).
5. Una disminución, dos puntos. Repetir hasta el final de la vuelta (6).
6. Un punto sobre cada punto de la vuelta anterior (6).
Rellenar hasta la mitad (si puedes, con tan pocos puntos me quedó una patita tan fina que difícilmente podría meter algo) y dejar hebra suficiente como para coserlo al cuerpo.

Cola
1. En un anillo mágico, 2 cadenetas, 9 puntos medio altos y cerrar con punto deslizado.
2. Dos cadenetas, un punto medio alto sobre cada punto medio alto de la vuelta anterior. Cerrar la vuelta con punto deslizado. Y dejar hebra suficiente para unirlo al cuerpo.
Yo juraría que no le tejí la cola. Aprieto tanto el punto, estaba tan tieso, que se mantenía sentado sin necesidad de apoyo trasero...

Flor
Se deja la hebra larga al inicio, para poder coser el botón del centro.
1. Anillo mágico de diez puntos. Se cierra la vuelta con punto deslizado sobre el primer punto (10).
2. Dos cadenetas, punto alto en el mismo punto, dos cadenetas y punto deslizado sobre el siguiente punto. Repetir hasta el final de la vuelta: dos cadenetas, punto alto en el siguiente punto, dos cadenetas, punto deslizado en el siguiente punto. Al acabar, se tejen siete cadenetas que se unen con punto deslizado a la parte de atrás de la flor, para obtener así la cinta con la que sujetarla a la oreja.
Y ya sólo falta esconder los cabos sueltos y sujetar la flor a la oreja. Yo no tejí flor, de hecho.

La historia de Quasimodito, el conejo torcido

Tengo un serio problema a la hora de coser los amigurumi: en primer lugar, no me gusta nada en absoluto coser, así que tengo una bolsa llena de trozos de bichos a la que llamo la casquería; en segundo lugar, aprieto mucho el punto y también tenso mucho la hebra a la hora de unir las piezas. Por tanto, fijé las piezas del conejo con alfileres para asegurarme de que quedaban en su sitio, pero pegué tantos tirones a la aguja que, a pesar de esa precaución, un brazo quedó más alto que el otro y todo el conjunto resultó torcido. Bauticé al animalito como Quasimodito, en honor al jorobado de Notre Dame, compartí una foto en un grupo de Whatsapp para reírnos un rato de la deformidad del bicho y empecé a pensar qué hacer con un amigurumi tan defectuoso...

Al día siguiente, una compañera de trabajo me comentó que su hija de dos años había visto la foto del conejo y no sólo se había quedado con el nombre, "Quasi", sino que pedía volver a verla, así que decidí regalárselo. Cuál no sería mi sorpresa al saber, un mes después, que no sólo duerme con él, sino que Quasi ha sobrevivido a un baño en zumo de naranja, a la lavadora, al tendedero (colgado de las orejas, su dueña lamentaba que las pinzas pudieran hacerle pupa) y a todo lo que implica el amor infantil.

El domingo pasado fui al Parque del Alamillo con mis compañeras de trabajo, en una quedada para conocer a nuestras familias. Allí conocí a Sara, que se había traído el conejito: con lo tiesas que tenía las patitas cuando yo se las tejí, ahora cuelgan fláccidas, y es cierto que las costuras que unen la cabeza al cuerpo se ven flojas, ¡pero qué gusto me dio ver cómo la niña lo achuchaba! Jamás pensé que el resultado defectuoso de unas lanas de desecho pudiera tener un destino tan feliz.

2 may. 2014

Foquita (I)

No hay mucho que pueda escribir hoy respecto a esta foquita, ya que es un patrón en castellano de Tejiendo Perú, acompañado de videotutoriales para las partes que se puedan resistir, así que no hay mucho que añadir: me sobraba lana blanca de un proyecto anterior (que no he compartido en este blog porque aún está por coser) y éste fue el proyecto ideal para gastarla. No tiene dificultad ninguna y, lo que es más importante para mí, ¡apenas tiene piezas que unir al final!  Eso sí, me salté el paso de ponerle el hociquito de otro color y me despisté un poco al añadir los ojitos y la nariz, así que quedó con el gesto torcido...



28 abr. 2014

Libros y lanas: Día del Libro en Sevilla y marcapáginas de ganchillo

El Día del Libro fue el 23 de abril y escribo esto el 28, así que os pueden parecer noticias viejas, pero no me puedo sustraer a contarlo... Si os queréis ahorrar ese rollo e ir directamente al patrón del marcapáginas, podéis pinchar aquí.

BCGrannies y Día del Libro en Sevilla

A través de las redes sociales fui a dar con esta iniciativa de Udonwool. Para quien no lo sepa, BookCrossing es una iniciativa que trata de establecer cadenas de lectores al azar: se registra el ejemplar en la web para obtener un número de identificación y se deja el libro en alguna parte (lo que se denomina "liberarlo"), donde otra persona pueda hallarlo, leerlo y volver a ponerlo al alcance de otros. A través del número de identificación puedes acceder al diario de viaje y dejar constancia de tu experiencia. Ni que decir tiene que los más optimistas hablan de un 20% de "cazas" (personas que han entrado en la web a contar que han encontrado un libro y qué van a hacer con él), pero tras diez años dejando libros por Sevilla, mis datos son bien diferentes: ningún libro se queda allá donde lo dejamos, todos encuentran dueño, pero muy pocas personas entran a contarlo y aún menos dejan constancia de que el ejemplar siga viaje.

Puesto que hace más de un año que tengo ciento cincuenta cuadrados que esperan ser unidos para acabar una manta, la idea de unir granny squares no me seducía lo más mínimo. Si además la funda se adaptaba al tamaño del libro, sólo serviría para el libro elegido, así que preferí tejer marcapáginas: es algo que consume muy poca lana, se teje rápido, suele tener pocas piezas que unir si se llega a ese extremo y sirve para cualquier libro, se puede reutilizar. Dado que tenía dieciséis libros, tejí dieciséis marcapáginas, con la intención de dejarlos por el parque el miércoles 23 de abril, a partir de las cinco y media de la tarde. Anuncié la liberación y subí fotos, para que la gente supiera qué iba a encontrar.

Sin embargo, la jornada no empezó bien. Una compañera de trabajo me preguntó a qué hora era la liberación y se quejó de que no podría asistir porque a esa hora aún estaba currando. Cuando me ofrecí a guardarle el libro que quisiera, me dijo que ella sólo quería un marcapáginas, que los libros le daban igual. Mientras pronunciaba esa frase, hizo el gesto de sacar algo y tirar el libro. ¡Menudo desprecio hacia la iniciativa en su conjunto! Pero lo ocurrido por la tarde fue peor: una de las beceras, alguien que se supone que sabe cuál es el mecanismo de liberación, que se indigna cuando alguien nos sigue recogiendo todos los libros (las cosas que nos han pasado durante las liberaciones son como para escribir un libro), acabó sosteniendo en las manos un único libro ¡y tres marcapáginas! Si habíamos introducido un marcapáginas en cada ejemplar antes de la liberación y había tantos marcapáginas como libros, ¿cómo había acabado con tres? Cuando se lo hice notar, se cabreó.

La que acabó muy cabreada fui yo, huelga decirlo. Puedo aceptar que cualquier desconocido vaya sacando los marcapáginas y quedándoselos, porque ya nos han hecho cosas parecidas con los libros, pero si ni siquiera las personas que conocen el mecanismo de BookCrossing y comulgan con él son capaces de respetar las reglas del juego, no merece la pena trabajar en ello. Así que, en lo que a mí respecta, libros libres sí, como llevo diez años haciendo, pero ni un sólo detalle añadido más. Si he de trabajar de balde, prefiero trabajar para mí.

Gatito marcapáginas

Cuando tenga un ratito para escribir, colgaré fotos y patrones de los restantes marcapáginas. Por ahora, os dejo con este gatito marcapáginas de Justyna Kacprzak:

Debajo del cristal de la mesa, para que no se les rizase la cola.


No está tejido en espiral, sino que cada vuelta se cierra con un punto deslizado y se comienza la siguiente con dos cadenetas, que cuentan como el primer punto alto.

Cuerpo y cabeza:
1. Hacer tres cadenetas y tejer doce puntos dobles en el tercer punto desde el ganchillo (12). En mi caso, yo utilicé un anillo mágico, con tres cadenetas y once puntos altos para obtener el total de doce puntos.
2. Un aumento en cada punto de la vuelta anterior. (24) Se une con punto deslizado sobre el primer punto, para cerrar la vuelta.
3. Un aumento en el primer punto de la vuelta anterior, un aumento en el segundo punto, un punto alto sobre el tercer punto. Repetir en toda la vuelta y cerrar la vuelta  (40).
4. Empezamos la cabeza: se tejen dos cadenetas, se tejen dos aumentos en punto alto, un punto alto y dos aumentos en punto alto. Se deja el resto de la vuelta sin trabajar (10).
5. Se da la vuelta al trabajo. Se tejen dos cadenetas, un punto alto y *disminución en punto alto, un punto alto*. Lo que está entre asteriscos se teje tres veces, de modo que obtenemos un total de 8 puntos antes de girar el trabajo.(8)
6. Para hacer la primera oreja, se tejen dos cadenetas, un punto alto, dos cadenetas, un punto deslizado en el siguiente punto (así se hace la primera oreja), tres puntos bajos, un punto deslizado, dos cadenetas, un punto alto, dos cadenetas y se cierra la segunda oreja con un punto deslizado en el último punto alto de la vuelta anterior. Se cierra el tejido.

Cola:
A nueve puntos de la cabeza, se une la hebra. Se tejen 33 cadenetas (puedes tejer más o menos, según la longitud que quieras para la cola). En el cuarto punto desde el ganchillo, se teje un punto alto. A continuación, cinco puntos altos, tres puntos altos en el mismo punto y se continúa tejiendo puntos altos hasta llegar al cuerpo, donde se une la cola con un punto deslizado.

Y ya está. Es muy, muy sencillo y el resultado es muy bonito. Como yo aprieto mucho el punto, se me rizaba  la cola, así que "bloqueé" los marcapáginas dejándolos unos días bajo el cristal de la mesa de camilla.

Actualización

Uno de los libros que liberamos en el parque ha dado señales de vida, aunque nada se dice del marcapáginas. Podéis leer su periplo aquí.

17 abr. 2014

Patrones insólitos (VIII): una corona de espinas

Hacía tiempo que no me cruzaba con ningún patrón que me impactase: hay millones patrones para tejer réplicas de herramientas, de comida, de monstruos... Pero ¿esperábais encontrar el patrón de una corona de espinas? Podéis ver una foto pinchando aquí.

Es algo muy apropiado para estas fechas, desde luego.

8 abr. 2014

Un premio inesperado

El blog de Tamknitting ha recibido un premio y me ha hecho la merced de mencionarme en su post para continuar con él. Siguiendo las instrucciones, las reglas para este premio son:

-Agradecer a la persona que te nomina y seguirla: yo utilizo Feedly, que es por donde me llegan las actualizaciones, así que esta parte es sencilla.

-Responder las preguntas planteadas. Allá vamos:

1.¿Recuerdas cuál fue el primer proyecto handmade de tu vida?
No lo recuerdo. Mi madre es una persona muy inquieta, de modo que siendo muy pequeñas mi hermana y yo nos enseñó a hacer muñecas de lana (de las que se consiguen enrollando la lana en un cartón y atando los manojos de determinada manera) y de trapo, ropita para nuestras Barbies, adornos de papel maché para las paredes de nuestro cuarto... Es complicado dilucidar qué fue exactamente lo primero.

2.¿Quién te enseñó o inspiró?
A tejer, tanto en dos agujas como ganchillo, me enseñó mi madre.

3.¿Cuál es el proyecto handmade que más trabajo te ha dado?
No consigo que me guste el punto, pero como se hacen cosas preciosas, estoy empeñada en refinar mi técnica, en descifrar los patrones en inglés y, en definitiva, aprender a hacerlo bien. Por tanto, lo que más trabajo me ha dado son dos proyectos de punto: mi primer jersey (el Francis, del que aún he de terminar las mangas y el cuello, que no es difícil pero es bastante monótono) y el Old Chemistry, un chal cuyos calados me obligan a estar muy pendiente del patrón y a deshacerlo todo cuando me equivoco. ¡Menos mal que existen esos hilos salvavidas, para no tener que empezar desde el principio!

4.¿Cual es tu rincón preferido para tejer, coser, scrapear o hacer la actividad que más te gusta?
Mi sufridor (mi pareja, que aguanta las madejas repartidas por toda la casa, mis búsquedas histéricas cuando se me cae una aguja de coser y no la veo, los patrones impresos tirados de cualquier manera en el suelo junto al sofá) me regaló una butaca y es mi lugar tejedor por excelencia: en invierno, junto a la mesa de camilla, al calor del brasero; en verano, en la terraza, que hay mucha claridad pero el sol no pega de lleno y se está muy a gusto.

5.¿Por qué ese nombre para tu blog?
Empecé a tejer amigurumi porque le pedí a mi madre uno y ella decidió que era mejor enseñarme a tejer y que yo me hiciera lo que quisiera. Descubrí millones de patrones gratuitos y que quería tejerlos todos, de modo que esto se convirtió en adicción. El tema de la aguja daba juego como alusión velada a las drogas, así que me pareció divertido.

6. ¿Recuerdas qué sentiste al recibir el primer comentario en tu blog?
Bueno, he tenido (y tengo) otros blogs, y hace tantos años que comencé mi andadura en la red que ya no lo recuerdo... No soy muy sociable a nivel bloguero y, de hecho, no recibo demasiados comentarios.

7.Tu blog fetiche que consultas todos los días…
No es un blog, sino una web, Ravelry, aunque es cierto que sigo en Facebook y Twitter a Cre8tioncrochet y Moogly porque comparten muchos patrones gratuitos y videotutoriales.

8. Un libro que tienes pendiente de leer y no encuentras el momento...
Uf, la lista de libros pendientes es eterna... Soy una ávida lectora y compradora compulsiva de libros, así que tengo una cola interminable de libros por leer.

9. Una película que te gustaría ver en el cine pero que ya no está en la cartelera...
Me quedé con las ganas de El juego de Ender, porque soy una gran fan de Orson Scott Card.

10. Un lugar imprescindible para visitar...
Si es un lugar geográfico, ¡no me decido! Vivo en Sevilla, que es una ciudad que me gusta mucho, pero me fascinó el British Museum y lloré como una boba emocionada en el Coliseo, en Roma. Me gusta viajar (aunque el presupuesto no da para muchas alegrías) y en cada lugar encuentro algo imprescindible.

11. ¿Eres más de café o de té?
Para ser honesta ¡lo mío es el Nesquik! Me tomo un litro de leche diario con cacao soluble... Sólo tomo café como convención social, cuando desayuno o meriendo con amigos o familia fuera de casa.

-Nominar a otros 11 blogs que tengan menos de 100 seguidores. Aquí tengo un verdadero problema... Generalmente entro en Ravelry y cotilleo los últimos patrones que se hayan subido, de modo que no suelo navegar demasiado por blogs: creo que casi todos los que tengo guardados en Feedly son bastante populares y no cumplen el requisito, así que no me veo capaz de cumplimentar debidamente este apartado. Tendré que pensármelo.

-Plantear 11 preguntas nuevas para que los nominados respondan. Dado que no he nominado aún, las lanzo al aire y quien quiera que recoja el guante. Nunca está de más un poco de instrospectiva en el mundo lanar. ¿O acaso conocéis algún blog que se precie que no mencione los beneficios de tejer y lo bien que se siente una desarrolando su creatividad, etc?

1.¿Punto o ganchillo?
2.¿Has asistido a alguna convocatoria de Urban Knitting?
3.¿Qué prefieres: amigurumis, flores, broches y detallitos pequeños o prendas de vestir? El eterno dilema entre "lo útil" y el adorno.
4.¿Defensora a ultranza de la lana de calidad o el acrílico y la lana chunga comprada en los chinos tienen cabida para según qué cosas?
5.Si tejes para vender (que no es mi caso), ¿alguna vez se ha convertido en obligación y te ha ensombrecido el placer de ejercitar las agujas?
6.¿Sueles comprar patrones?
7.¿Te relacionas habitualmente con otras tejedoras, o es un vicio solitario?
8.Yo aborrezco unir las piezas y poner los ojos de los amigurumi y esconder los cabos sueltos en las prendas. Esto es, odio los acabados en general. ¿Qué es lo que menos te gusta cuando tejes?
9.¿Sigues en las redes sociales a las blogueras que lees?
10.Para comprar lanas, ¿mejor la tienda física, para tocar, ver el color al natural, etc, o compras online?
11.Si compras online, ¿qué tiendas recomendarías? En caso contrario, ¿qué tiendas frecuentas?

Me encantaría que madrileños y barceloneses contestasen la última pregunta, porque en mayo planeo visitar ambas ciudades :P